OTOÑO- SU NÚMERO DE LA SUERTE- SEGUNDO CUENTO DE MI SERIE LAS CUATRO ESTACIONES (GUSTAVO RODRIGUEZ)

Mary nunca creyó en la suerte , para ella la suerte se la hace uno , eso decía , cada uno con sus decisiones fuerza sus buena o mala suerte , con cada acto de su vida , fuerza  su propia ventura , solía  decir entre risas que si el hombre que veía un gato negro estaba predestinado a la mala suerte , que quedaba para el pobre gato , si se cruzaba varios hombres en un mismo día…

Mary salía hace siete años con Tomas, él era un empleado del correo de Virginia, la cuidad en la que vivian y gozaba de cierta seguridad económica, su trabajo era seguro, según él, todo producto de su buena suerte, porque a diferencia de  Mary, Tomas si creía en el poder externo a nosotros en los astro y en todo eso que nos evita tomar nuestras propias decisiones.

Tomas  consultaba horóscopos, y era un apostador casi compulsivo, manejaba los significados ocultos de los números, como otros los resultados de las carreras de caballos, decía tener un número de la suerte.

Deberías tener el tuyo – le dijo a Mary una tarde de otoño, en la plaza   donde siempre se encontraban bajo el monumento  a Mark Twain,  con la placa  que decía “Homenaje del periódico Territorial Enterprise, donde Mark Twain utilizo por primera vez su seudónimo “, siempre te acompañara y la suerte no te será esquiva…

Al principio Mary se negó naturalmente, pero fue tanta la insistencia de su enamorado, que por fin acepto y eligió uno.

El 2! Dijo, será el dos, porque dos somos nosotros y nos amamamos!! Beso calurosamente a Tom y se alejó entre las hojas que caían.

Al otro día se levantó como de costumbre, tomo su desayuno, acostumbrado café con tres terrones de azúcar.

Maldición solo quedan  dos… en fin…

Apuro su café y marcho a la plaza a ver  a  su amado como todos los días, al avanzar, de la esquina vio venir un niña, que corrió entre risas, de golpe detrás suyo salió otra niña que se abrazó con la primera, dos gemelas.

Al llegar a la plaza de costumbre , busco el monumento , pero Tom no estaba , por curiosidad o vaya a saber qué razón  leyó la placa de monumento a Twain decía “ Homenaje del periódico Territorial Enterprise , donde Mark Twain utilizo por segunda  vez su seudónimo “… no entendió bien lo que veía , cuando de repente una voz atrajo su atención… era Tom , que venía con otra mujer!! Pero Mary no se sobresaltó, porque al verla se dio cuenta que era ella misma o mejor dicho, Mary… Mary numero dos…

                                                                             FIN

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