VERANO -FECHA DE VENCIMIENTO- ( TERCER CUENTO DE MI SERIE LAS CUATRO ESTACIONES)(Gustavo Rodriguez)

La madre de Louis Carson, siempre había cuidado mucho a su hijo, es que era su único hijo y asi debía ser, cuidar de su salud era el más importante, además de los cuidados que toda buena madre debe procurar a sus hijos.

Porque no bastaba con darles una casa confortable, una buena educación, un pasar digno, no, una madre ejemplar debía velar por todo, estar en todos los detalles.

Y los cuidados eran especialmente estrictos cuando de alimentos se trataba , debía tener la cocción justa , la temperatura justa y por sobre todo , lo más importante , estar adecuadamente conservados , pues con el devenir de la modernidad , los mercados se atiborraban de productos y una debida estar muy atenta , como buen madre que era, a las fechas de vencimiento .

Y Louis Carson había aprendido bien esta lección, ya que él había sido cuando niño, quien hiciese las compras de la casa, y revisaba todos los productos una y otra vez verificando la fecha de vencimiento, sobre todo, como le había aconsejado sabiamente su madre, en verano.

Y este era un verano particularmente caluroso en su cuidad, su madre había muerto hace años ya, Louis era ya todo un hombre, había aprendido bien de su madre y era meticulosos al extremo, todo calculado, medido y sopesado mil y mil veces más, nada, pero nada en la vida de Louis se hacía sin previa verificación, sin previo análisis que determinara  la total confianza y seguridad de no correr ningún riesgo.

Y Louis seguía haciendo las compras, ya no porque su madre lo mandara sino porque su soledad se lo imponía, como esa tarde, que saliendo de su trabajo en las oficinas del centro, se sentían algo incómodo por no realizar las compras del día en el negocio habitual pero un retraso involuntario, de esos que tanto odiaba, había hecho que dejara su trabajo luego del horario de cierre habitual en su cuidad, por suerte este negocio estaba abierto, así que entro.

El viejo mercado de barrio estaba vacío, solo él y un anciano en el mostrador que simulo saludarlo de mala gana, le pregunto por la leche a lo que el anciano respondió´

Solo me queda Johnson y creo que Carson, también, fíjese… detrás suyo…-

Carson? Johnson? Que marcas eran esas ¿algún pariente con dinero quizás? , sin mucho tiempo para meditar tomo la que llevaba su apellido , con tal premura que no controlo la fecha de vencimiento , cuando salió a la calle , al darse cuenta del olvido saco la botella de la bolsa, y miro , la fecha era la de hoy , maldición … vencida , dijo y justo con mi nombre , pensó , cuando al alzar la vista el camión lechero lo tropello .

                                                                             FIN

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