Nuevo cuento de mi serie Las Cuatro Estaciones – invierno – EL IDOLO(Gustavo Rodriguez)

 

“El mayor de todos los misterios es el hombre”.

Sócrates

 

Aun no sé porque seguí caminado esa noche , supongo que solo seguí mis pies , que ellos decidieron por mí , el edificio era gigantesco de mármol blanco y negro , antiguo , en su interior mil velas alumbraban la penumbra , como estrellas de un universo enfermo , malsano , en las paredes frescos mostraban imágenes de batallas de lucha de hombres y dioses , de monstruos y seres de luz .

El pasillo desemboco en un hall cargado de ornamentos, si el pasillo era de mármol blanco , el gran salón que se mostraba ante mí era de mármol rojo , extraño como la sangre , aquí las pinturas eran más mórbidas , dignas de Gustavo Dore o de un Durero lanzado a las puertas del Averno , mostraban escenas ya no de lucha , sino de actos innombrables , de una extrema violencia , hombres matando hombres, seres sin forma devorando a otros en una explosión de lujuria digna de un Goya caído en la locura .

Pero lo más perturbador no fueron las imágenes pintadas en las paredes , ni el ambiente de pesadilla de la piedra roja de muerte , no , el máximo horror , la máxima muestra de putrefacción abyecta , provino de la gran estatua que coronaba la habitación, sobre un pedestal de huesos una figura alta de piedra negra , cubierta de una capa y una capucha que solo dejaba ver la cara , un rostro que no es de este mundo , un rostro de muerte , de sangre y de terror , sus ojos me miraron fijamente , como llamándome , como pidiéndome un halo de mi vitalidad , pero para mí esa figura de muerte , latía , vivía , respiraba , porque mi temor , mi terror que crecía en mi interior la llenaba de vida , una malsana , grotesca y putrefacta vida …

Y cuando pensé que la locura, el miedo y el horror no podrían ser mayores, esa imagen de pesadilla me tenía guardada una sorpresa macabra, que hoy me persigue, cuando mi afiebrada mente quiere alcanzar el sueño nocturno, la paz de la noche, el abrigo del sueño…

Debajo, a los pies del infernal ídolo en un idioma desconocido para mí, pero que por una razón que desconozco llegue a comprender, estaba su nombre, o mejor dicho, mi nombre…

FIN

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