Cruzando los Alpes: Aníbal y la Química

Imperio de la Ciencia

Los días de verano en Novo Cartago (España) eran calurosos y húmedos. La fresca brisa del Mediterráneo, hacía aflorar recuerdos de su niñez, recordando los deliciosos dátiles, el olor a sal y la extensión del desierto.

Ver la entrada original 762 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s